Pues esa misma mañana, al ratito, por la calle Rascón camino de mi coche me tuve que parar en un escaparate porque no me podá creer lo que allí lucía, y como una imagen vale más que mil palabras...

Ahí sí tuve la picardía de sacar el móvil y hacer un par de fotos, porque me pirran los gatos y no lo pude evitar, así como también con las mismas entré en la tienda a decirles que, sin duda, lo mejor del escaparate era el gatín.
De verdad, me encanta salir a la calle y encontrarme estas pequeñas sopresas. Hace unos días me pasó lo mismo paseando por la ría de Punta umbría a eso de las 10 de la noche, había dos muchachos en un banco, uno de ellos tocando la guitarra, y a los primeros acordes reconocí el tema son dudarlo, y no pude evitar tararearlo... el de la guitarra pareció darse cuenta así que yo me callé y seguí caminando, pero conforme me alejaba intentaba no dejar de escuchar esa guitarra y seguí cantando el tema, porque me trae muy buenos recuerdos y es de esos que de repente hace que te salte el chip. Ni que decir que lo que de verdad me hubiese gustado era
haberme sentado allí a cantar...